Unos alejandrinos monorrimos para el imitado más abajo. (10-01-2003)
Vino feliz un día, de repente,
pregonando la calma y el entente:
ni torpe, ni brutal, ni recurrente,
sobrio el corazón, fina la mente.
Me gustan los mensajes del Agente,
su pluma fácil, plena, tan decente;
sencillo, vital, nada estridente;
siempre caballero, siempre de frente.